El “septiembre bajistaˮ en la bolsa: ¿mito o realidad en 2025?
Cada vez que el calendario avanza hacia septiembre, los inversores empiezan a mirarlo con cierta desconfianza. Durante décadas, este mes ha tenido fama de ser el más complicado del año para los mercados bursátiles. Los datos históricos parecen dar la razón a esa percepción, ya que de media septiembre ha registrado más caídas que subidas en índices de referencia como el S&P 500 en Estados Unidos o el Euro Stoxx en Europa. Pero la gran pregunta es si hablamos de un mito que se repite por costumbre o de una realidad con fundamentos sólidos que sigue vigente incluso en 2025.
Los orígenes de la fama negativa de septiembre
La reputación de septiembre como un mes difícil no surge de la nada. En casi un siglo de registros, este mes suele ser el que arroja los peores resultados, una pauta estacional que se menciona año tras año en los medios financieros y que muchos inversores siguen como si fuese un patrón inevitable. La explicación se encuentra en la forma en que funcionan los mercados después del verano. Septiembre es el momento en que se reajustan carteras, se rebalancean posiciones y muchos fondos toman beneficios tras los meses de julio y agosto. También coincide con la vuelta de mayor volumen de negociación y con decisiones relevantes de los bancos centrales, que suelen añadir incertidumbre.
La excepción a la regla: años que rompen el patrón
Aunque septiembre tiene fama de mes bajista, la historia demuestra que no siempre se cumple. Ha habido periodos recientes en los que los mercados se comportaron de manera positiva, gracias a políticas monetarias expansivas o repuntes sectoriales. En 2020, las inyecciones de liquidez global suavizaron la presión estacional, y en 2023 el sector tecnológico mantuvo a flote la bolsa. Por eso conviene considerar septiembre como un mes delicado, pero no como una catástrofe anunciada.
Qué esperar en septiembre de 2025
El contexto económico actual hace que este septiembre tenga características muy particulares. El Banco Central Europeo mantiene los tipos en torno al 2 %, consolidando el final del ciclo de endurecimiento monetario. La inflación global se encuentra más controlada que en años anteriores, lo que mejora la situación de empresas y consumidores. Sin embargo, la geopolítica introduce volatilidad extra: Oriente Medio sigue siendo un foco de tensión y los conflictos comerciales entre bloques generan nerviosismo en los mercados. Además, los meses previos estuvieron marcados por fuertes subidas en sectores tecnológico y energético, lo que aumenta la probabilidad de correcciones y toma de beneficios.
¿Mito o realidad en 2025?
Decir que septiembre siempre es bajista sería simplificar demasiado. Es cierto que las estadísticas históricas muestran caídas medias superiores a otros meses, pero no es una regla inmutable. En 2025 la situación combina factores de riesgo y signos de resistencia. Por un lado, los rebalanceos de carteras y la incertidumbre internacional pueden presionar a la baja en la primera parte del mes. Por otro, la fortaleza del turismo, los servicios digitales y las energías limpias podrían amortiguar esas tensiones y mantener cierta estabilidad.
Cómo interpretar el mes desde la perspectiva del inversor
Para los ahorradores e inversores lo fundamental es no caer en el pánico estacional. Septiembre no debería condicionar una estrategia entera, sino invitar a revisar carteras, gestionar riesgos y mantener la visión de medio plazo. Al contrario, la experiencia demuestra que los meses bajistas pueden convertirse en oportunidades muy atractivas para quien sabe mantener la calma. Comprar más en periodos de caídas —siempre en valores sólidos o en índices diversificados— ha sido uno de los modos más efectivos de aumentar rentabilidades a largo plazo. Muchas correcciones de septiembre a lo largo de la historia han dado paso a rebotes importantes en octubre y noviembre, lo que convierte a estas fases en momentos propicios para reforzar posiciones.
Un recordatorio de la importancia de la gestión de riesgos
La volatilidad de septiembre es útil como recordatorio de que el mercado no progresa en línea recta y que habrá meses en los que la paciencia se pondrá a prueba. Para el inversor disciplinado, estas caídas son una oportunidad para compras estratégicas. Reforzar una cartera en un entorno bajista permite adquirir activos de calidad a precios reducidos, lo que aumenta las perspectivas de rentabilidad futura. Eso sí, la clave está en combinar esa estrategia con diversificación adecuada y con una visión a largo plazo. La transición energética y los avances tecnológicos, por ejemplo, son sectores que ofrecen potencial y que durante retrocesos de mercado pueden encontrarse a valuaciones más atractivas.
Conclusión
El mes de septiembre mantiene su fama de complicado, pero el mito del “septiembre bajista” no es una condena inevitable. Lo realmente relevante es analizar el contexto de cada año, comprender los factores que influyen y actuar con prudencia. En este 2025 los bancos centrales, la estabilidad monetaria y las tensiones internacionales marcan la agenda. Quien consiga ver las correcciones no solo como un riesgo, sino como una oportunidad de inversión, podrá convertir septiembre en un aliado en lugar de un problema. El futuro no está escrito en el calendario, y los inversores más experimentados lo saben: los periodos bajistas son terreno fértil para plantar inversiones que darán frutos en el largo plazo.
